La Ley de Residuos 22/2011

 

La Ley de Residuos (22/2011), publicada en el BOE del 29 de julio viene a sustituir la Ley 10/1998 . La nueva ley adapta el marco legal a las nuevas condiciones de gestión de residuos calidad habían sido aprobadas por la Directiva Marco de Residuos 98/2008, incluyendo algunas mejoras sobre la definición y gestión de los residuos, peligrosos o no, que no representarán grandes cambios operacionales o procedimentales para muchas personas y empresas pero que, posiblemente puedan mejorar el marco en el que algunas de estas actividades se estaban llevando a cabo.

En la definición de Residuo, por primera vez se considera el vacío legal que suponían las tierras excavadas. Estas pasan a considerarse residuo en el caso de que no sean aprovechadas en el mismo emplazamiento del que se sacan, siempre y cuando no estén contaminadas, y por tanto su gestión debe ser controlada, lo que evitará su aprovechamiento en otras obras. Este aspecto es interesante en cuanto que permite reforzar la necesidad de minimizar, obra a obra, los volúmenes de tierra a excavar y los vaciados de terreno, además de evitar que en muchos casos, tierras excavadas de emplazamientos, al menos sospechosos, fueran a rellenar rellenos de diferentes obras e infraestructuras. A pesar de que el antiguo redactado, a nuestro parecer, no dejaba ninguna duda al respecto, lo que ahora se haga constar puede ser un paso positivo.

Por otro lado los intermediarios de residuos pueden tomar protagonismo, aceptados por las Directivas comunitarias, se regula el papel del agente y el negociante de residuos, tal y como, de forma más o menos abierta hemos estado llevando a cabo. En nuestro papel de Negociante de Residuos, COMEI actúa de intermediario entre el productor, el transportista y el receptor de los residuos, de forma que cada uno de los participante en la cadena de gestión del residuo se benefician de contar con un interlocutor único.

El productor de residuos puede contar con nuestro asesoramiento integral, y estar seguro de que su residuo es gestionado de acuerdo con la legislación que le es aplicable ya un precio adecuado al mercado, el transportista sabe que las operaciones que se le encomienden serán efectuadas con las condiciones más adecuadas para reducir los costes derivados de la espera, la carga y la entrada a la instalación receptora, y esta última puede confiar en que el residuo que se le libre presenta las propiedades y características que figuran en la Ficha de Aceptación abierta, con las operaciones supervisadas por nuestra empresa.

De esta forma ponemos al alcance de nuestros clientes el servicio de gestión integral de residuos con lo que las empresas de los diferentes sectores de actividad se benefician de nuestro asesoramiento integral, que contempla todas las etapas de la Gestión del Residuo generado por la su actividad

La ley da un trato especial a los subproductos, que de esta forma pierden su condición de residuo, y por tanto, deberían dejar de ser consideradas como pseudo-residuos, que es tal y como los trata actualmente la normativa a falta de una definición clara. Sin duda, la promoción de la utilización de los subproductos en las líneas de producción debe ser una de las prioridades en la gestión de los residuos de origen industrial. Esta ha sido una tesis que, desde COMEI siempre hemos defendido: incorporar en el diseño de los procesos, aquellos elementos que permiten favorecer la revalorización de los subproductos para favorecer que puedan ser utilizados por otras empresas

Respecto a los suelos contaminados, que como la ley vigente, merece un título propio, no se observan grandes cambios, el responsable de la descontaminación de un suelo contaminado es el responsable de la contaminación, pero abre la posibilidad a que los propietarios y poseedores de un suelo contaminados por un tercero reclamen todos los costes de la descontaminación a éste. Tanto la declaración de un suelo como contaminado como la realización de actividades potencialmente contaminadoras del mismo serán, de obligada inscripción registral, lo que hasta el momento era potestativo.

Finalmente destacamos algunas de las aportaciones realizadas sobre los residuos domésticos, estos siguen el camino que ya ha iniciado su sistema de gestión actual: a través de sistemas de aportación por parte de las empresas que los ponen en el mercado y la participación de la ciudadanía en la recogida de las fracciones papel, metal, plástico y vidrio, además del caso especial de los biorresidus, o residuo orgánico, en el que las actuaciones deberán ir dirigidas al compostaje que puede ser domiciliaria, el objetivo es una gestión del 20% de estos residuos por esta vía en el 2016, que llegue al 40% en el 2020. Respecto a las bolsas de plástico, se pretende dirigir el mercado hacia el plástico biodegradable, que esperamos sea definido en posteriores Decretos, con el objetivo de sustituir las de plástico no biodegradable en un 60% en 2013, un 80% en 2016 y eliminar -las para todos los usos, a excepción del envasado de la carne o el pescado, en 2018.

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